viernes, 16 de agosto de 2013

Menos grasas para cuidar el cerebro

La activación de una enzima conocida por desempeñar un papel en los beneficios de larestricción calórica contra el envejecimiento retrasa la pérdida de células del cerebro y preserva la función cognitiva en los ratones, según un estudio publicado en The Journal of Neuroscience. Los hallazgos podrían un día guiar a los investigadores a descubrir alternativas de medicamentos que ralentizan el progreso de la discapacidad asociados con la edad en el cerebro.

La restricción calórica retrasa la pérdida de células nerviosas que es común en la enfermedad neurodegenerativa, como el alzhéimer, y un fármaco que activa sirtuinas 1(SIRT1), una enzima que ofrece cierta protección contra alteraciones asociadas con la edad en el cerebro, tiene los mismos efectos, según este estudio realizado por investigadores de los institutos Picower para el Aprendizaje y la Memoria, Tecnológico de Massachusetts y Médico Howard Hughes (EE.UU.).
«Ha habido un gran interés en la búsqueda de compuestos que imitan a los beneficios de la restricción calórica que se podrían utilizar para retrasar la aparición de problemas relacionados con la edad y/o enfermedades», afirma Luigi Puglielli, que estudia el envejecimiento en la Universidad de Wisconsin, Madison (EE.UU.). «Si demuestra ser seguro para los seres humanos, este estudio sugiere que esa droga podría ser utilizada como una herramienta preventiva para retrasar la aparición de la neurodegeneración asociada con varias enfermedades que afectan al envejecimiento del cerebro», añade Puglielli.
Dietas
En el estudio, el equipo de Li-Huei Tsai, investigador principal de este análisis, redujo un 30% las dietas normales de ratones modificados genéticamente para sufrir rápidamente cambios en el cerebro asociados a la neurodegeneración. Tras tres meses con esa alimentación, los roedores completaron varias pruebas de aprendizaje y memoria. «No sólo se observó un retraso en el inicio de la neurodegeneración en los ratones con restricción de calorías, sino que los animales salvaron sus déficit de aprendizaje y memoria en comparación con ratones que no consumieron las dietas de bajas calorías», explica Tsai.